Pese al incremento en la cantidad e impacto de la investigación realizada desde España en los últimos años, hay un área que no termina de despegar y converger con la investigación que se hace a nivel internacional. Se trata de las Ciencias Sociales. Aunque hay investigadores y grupos de enorme calidad, las estadísticas muestran síntomas muy preocupantes acerca de nuestra situación científica.
1. El impacto medio de los trabajos españoles en Sociales (excluídas Economía y Psicología) en los últimos diez años es de 2,69 citas por artículo (la media mundial en Sociales es 4,58), es decir estamos a años luz de igualar la media mundial. Si contamos únicamente los 45 países con mayor número bruto de citas en la última década, nos situamos en el puesto 37, codeándonos con Corea del Sur, India y Turquía. Para hacernos una idea, la media de nuestros vecinos es 2,92 en el caso de Portugal, 3,59 Francia, o 4,48 Italia. Como se ve en este gráfico de Thomson ESI, no sólo no hemos mejorado en los ultimos años sino que hemos retrocedido
En Economía y Psicología también estamos por debajo de los promedios mundiales, pero al menos no estamos tan lejos de los países de nuestro entorno. Esto es lo que ocurre en Economía, que también se ha estancado en el último quinquenio.
2. Estos datos se refieren a los investigadores españoles en Sociales que publican en revistas ISI, pero ¿cuántos son? Bueno, no lo sabemos a ciencia cierta, pero tomando los datos de investigadores que solicitaron proyectos del Plan Nacional de I+D en la convocatoria de 2007, en Sociales, (incluye Documentación, Comunicación, Periodismo, Sociología, Políticas, Antropología) un 71% de ellos no había publicado ningún trabajo ISI en los siete años anteriores a la solicitud, y un 66% en Educación tampoco lo había hecho. Los datos son bastante mejores en Economía (28%), y en Psicología, un 20%, que van publicando sus trabajos, aunque con escaso impacto. Por supuesto muchos de estos investigadores sin repercusión internacional recibieron financiación para desarrollar sus proyectos. La entrada en ISI de numerosas revistas españolas (y latinoamericanas) ha hecho que el número de autores “internacionales” vaya aumentando poco a poco a la vez que va cayendo el impacto medio de la investigación. En este gráfico referente a la Sociología y la Política; se ve el desmesurado incremento en la producción en revistas en idiomas distintos del inglés (es decir, básicamente en español) desde 2007.
3. Fuera de los aspectos bibliométricos hay más signos de alarma. En la última convocatoria de los proyectos que concede el European Research Council (ERC) a jóvenes investigadores, las Starting Grants, España ha conseguido unos resultados globales muy aceptables (25 proyectos) sin embargo en el área de Ciencias Sociales y Humanidades no se ha conseguido ninguna financiación. Otro ejemplo es el programa Severo Ochoa que ha seleccionado a ocho centros españoles como excelentes en investigación. Aquí ha sido galardonado sólo uno de Sociales (Barcelona Graduate School of Economics), un centro con unas características muy peculiares, que hacen que se diferencie mucho del centro de investigación al uso.
¿Cuál es el problema de las Ciencias Sociales españolas? En mi opinión la entrada de revistas españolas en el índice internacional está desincentivando a muchos investigadores a enviar sus trabajos a revistas con mayor visibilidad. Ojo, no digo que estas revistas lo estén haciendo mal (algunas muy bien), sino que en principio no hay beneficio en dejarse el pellejo intentando publicar en las revistas con mayor visibilidad (Q1 o Q2) si no hay incentivos para ello por parte de las instituciones, o estos son escasos (y con tendencia a rebajar la exigencia aún más, véase el desolador baremo que proponen los decanos de Economía). Así, parece necesario, entre tantos cantos de excelencia, buscar justo es0, y elevar los estándares de calidad subiendo la exigencia (y los estímulos) para los investigadores sociales -como se hace por ejemplo con los médicos en la principal convocatoria nacional-, a fin de no caer en el conformismo, tanto en lo que se refiere a la publicación de resultados de investigación como en lo que respecta a solicitudes de financiación.
Con el actual contexto de fusiones, alianzas, recortes y la perspectiva económica negativa para los próximos años, es más necesario que nunca elevar la calidad de la investigación española en Ciencias Sociales. Por si las moscas.

Los estudios bibliométricos tienen un problema de base que invalida todos sus resultados (no se asusten): no cuentan con el factor humano en sus análisis. He aquí la importancia de esta entrada. Pensamos que todo tiene que ir siempre a más y sólo nos preguntamos qué pasa con algo cuando va a menos. Además de medir la producción científica, habría que considerar a los investigadores y sus circunstancias. Por ejemplo: ¿cuántos han sufrido una enfermedad en el periodo estudiado, cuántos han tenido hijos, cuántos han tenido accidentes, cuántos se han jubilado, cuántos se han funcionarizado, cuántos realizan otras labores mejor remuneradas que la investigación,…? Y tantos otros aspectos que condicionan la producción científica (la edad, las becas, los campos de moda,…). Bien es cierto que la ANECA también hace abstracción de todos estos factores cuando niega acreditaciones a personas que han pasado por circunstancias personales graves (muerte de uno de los padres, del cónyuge, maternidades, cánceres,…) y nadie dice nada. Parece como si el factor humano no contara en la investigación. Es cierto, que cada especialidad trabaja con lo que tiene y no puede tener en cuenta todo esto, pero quizás una parte de la respuesta a la pregunta de Álvaro esté entre estas y otras preguntas. Hemos deshumanizado e individualizado de tal manera la vida académica que muchas personas valiosas eligen huir de la investigación para poder tener vida personal y familiar, estabilidad laboral antes de los 40 y horario de trabajo real. Si además ofrecemos sueldos o becas de mileurista es normal que pocos abracen la investigación como un trabajo. No olvidemos que la investigación no es un sacerdocio al que se entregue la vida, sino una forma de ganarse la vida como otra cualquiera. No somos ni los más listos ni los más guapos, simplemente trabajamos en algo que nos gusta, pero no nos gusta tanto como para prescindir del resto de nuestra vida. ¿O sí?
Estimado Julio, gracias por tu comentario.
El factor humano al que aludes desde luego no invalida los estudios bibliométricos de ningún modo. ¿Tiene más posibilidades de verse afectado por enfermedades o desgracias varias un investigador español que uno francés o italiano? Por supuesto que no, por lo tanto esa limitación que mencionas es igual para todos. También se podría plantear a la inversa, factores que aumentan el rendimiento, y si te deja tu novia y re refugias en la investigación para salir adelante, ¿también lo penalizamos por trabajar mucho y así medir a todos por igual?
No tiene sentido tu crítica a este nivel pero sí a escala individual, por ejemplo en las acreditaciones de la Aneca. No sé lo que ocurre en aneca y estoy seguro de que habrá casos sangrantes, pero como te digo eso no tiene nada que ver con los estudios bibliométricos. Estoy de acuerdo contigo en que en la universidad las condiciones laborales no son las mejores, pero prueba a trabajar en la empresa privada, a ver si no tienes que hacer horas extra. Por lo que yo veo a mi alrededor, no veo un ambiente muy asfixiante, aunque supongo que eso depende mucho de los departamentos, la competencia y las expectativas.
Por cierto, yo digo que hay que publicar mejor no más. Eso no tiene por qué significar más horas de trabajo, sino cambiar las prioridades, y estimular adecuadamente a los investigadores para que publiquen 2 trabajos en revistas de máxima visibilidad en lugar de 10 en publicaciones del montón.
Un saludo.
Me parece que la bibliometría está muy bien como ejercicio teórico científico, igual que las clasificaciones de las universidades o los modelos teóricos en economía, pero se acercan poco a la realidad y no deberían condicionar las políticas universitarias. Para empezar porque basarlo todo en los datos que ofrece una empresa privada como Thompson no tiene sentido, la prueba es que han surgido imitadores por todas partes y con resultados distintos. Si alguien quiere tener adoración por el ISI es su problema, pero hay especialidades y revistas que no están en esa base de datos y que son referentes claros en su especialidad.
Respecto a la cuestión de si tiene más posibilidades de verse afectado por enfermedades o desgracias varias un investigador español que uno francés o italiano, la respuesta es evidente, pero ¿se trabaja en las mismas condiciones en todos los países (sueldos, estabilidad, medios, recursos, fondos, bibliotecas…? Obviamente no. Luego no se puede comparar la producción de unos países con otros porque las condiciones en las que se realiza no son las mismas. Si producir más artículos en un país supone aumentos constantes de categoría y sueldo y en el nuestro supone seguir como estabas, es evidente que nosotros tenemos unas condiciones que no nos invitan a hacer más de lo que hacemos. Hubo un tiempo en que se hacían estancias de investigación en las universidades con mejores bibliotecas para poder leer cosas que en la mayoría de las universidades de provincias que hay en España no se compraban. No digamos ya de las suscripciones a revistas internacionales. Eso también condiciona mucho la producción, aunque ha mejorado gracias a la red.
Respecto a publicar mejor (entiendo que en revistas con más impacto), es evidente que quien no tiene limitación de contrato puede esperar tres años a que una revista le saque un artículo, pero todos sabemos que los que más publican son los que tienen una beca o un contrato temporal porque se juegan su futuro y no pueden esperar. En relación con este asunto, leí alguna vez que hay sitios donde te miran mal si publicas más de dos artículos al año, porque se supone que algo no va bien (o son malos o son plagios o te los han hecho otros). El razonamiento venía del tiempo que cuesta hacer la investigación y escribir el artículo en relación con las horas de trabajo diarias que hay que dedicarle, más si eres docente al mismo tiempo. Nunca más se supo de la idea.
En fin, me parece bien que haya debate sobre estas cosas y que se hable de ello, porque lo que no avanza retrocede. ¡Ánimo con el blog! Me gusta y lo leo.
P.D. Si te deja la novia y dedicas todavía más tiempo a la investigación es que no has aprendido la lección.
La investigación es una fuente constante de rupturas por el exceso de tiempo que se le dedica en detrimento de la pareja o de los hijos. Hace unos años era penoso ver los despachos de las universidades en fin de semana, llenos de gente trabajando. Hoy la cosa es más discreta porque casi todo el mundo se lleva el trabajo a casa.
Hola de nuevo Julio. Es verdad que la bibliometría se parece en muchos aspectos a la Economía, para empezar nos basamos en datos objetivos, aunque luego fallemos en las predicciones. Hay que aclarar que nosotros (los bibliómetras) proporcionamos datos y luego los gestores universitarios hacen lo que les viene en gana, las políticas no son erróneas porque los datos sean erróneos, sino por la escasa capacidad de algunos gestores para interpretarlos correctamente o por juegos políticos, pero eso es otro cantar.
Las condiciones de investigación en España no son buenas, es evidente pero hay disciplinas donde el rendimiento español es muy superior a la media mundial, mira http://apliweb.uned.es/comunicacion/prensa/ficheros_ver.asp?ID=16261011 Física, Agricultura o Ingeniería, ¿por qué no las Sociales? Las limitaciones de las bases de datos son bien conocidas, y tenidas en cuenta, eso tampoco invalida los resultados internacionales (por lo mismo que te he dicho, los italianos, alemanes, portugueses tendrían el mismo problema).
En cuanto a los datos de solicitudes de proyectos por ejemplo, es cuestión del nivel de exigencia que se marque valorar únicamente lo publicado en revistas internacionales o no (salvo en Humanidades y Derecho que aún no están bien representadas en las bases internacionales).
Dices, y tienes razón “Respecto a publicar mejor (entiendo que en revistas con más impacto), es evidente que quien no tiene limitación de contrato puede esperar tres años a que una revista le saque un artículo, pero todos sabemos que los que más publican son los que tienen una beca o un contrato temporal porque se juegan su futuro y no pueden esperar” pero aquí es el problema que te digo: si se valorara la calidad y no la cantidad esto no ocurriría, es como comentaba en el post un problema de los criterios de calidad a aplicar y de la exigencia que se impone.
Muchas gracias por tus ánimos, y por compartir tu opinión sobre este tema. Siempre es agradable ver opiniones discrepantes, y poderlas debatir con serenidad en público. Un saludo.
No sé por dónde empezar.
Uno: me temo que el dato del perfil de publicaciones de los solicitantes no es excesivamente bueno; hay mucho solicitante perdido; otra cosa es que analicemos el perfil de publicación de los investigadores a los que se les ha concedido un proyecto de investigación; y claro, lo ideal es que pudieramos comparar estos resultados con los mismos perfiles en Francia, Italia y Portugal (y ver el nivel de financiación en estos países, claro)
Dos: también me gustaría ver cuántas revistas tienen los países mencionados en las categorías que los retratan mejor que a España ¿tienen más revistas que nosotros? ¿menos?
Tres: Sería interesante ver el grado de colaboración internacional de España y del resto de países mencionados. Igual nos llevábamos otra sorpresa.
Cuatro: todos los años pasan por mis manos cientos de CV de investigadores y suele coincidir que el investigador que tiene las publicaciones de mayor impacto, también publica más, ha salido a ver cómo investigan en otros países, tiene una buena red de colaboradores…
Cinco: con frecuencia el científico se defiende aludiendo a su particular situación, dice que no se tiene en cuenta su corazoncito… Luego se va al laboratorio a analizar los datos de su ensayo clínico y resulta que los pacientes son números (no hay que tener en cuenta si el enfermo se toma la pastilla con ganas o sin ellas, si ha hecho el amor esa mañana o si tiene una situación complicada), pero es porque son pacientes, si fueran científicos seria otra cosa.
Y un cuento con moraleja: yo tenía un compañero de clase que era brillante en los estudios, después entró en la Facultad de Medicina con buena nota, pero murió su madre, se llevaba mal con su padre y le dio por las drogas. Si los profesores hubieran tenido en cuenta sus circunstancias, habría aprobado… eso sí, el resultado habría sido que hoy tendríamos un yonki con estudios universitarios y sin los conocimientos necesarios para curar a nadie.
Yo entiendo que hay ciertas circunstancias que hay que tener en cuenta, en procesos de selección, en valoraciones personales, pero cuando analizamos el resultado de la ciencia en general, lo que tenemos que valorar es a los científicos por sus resultados, no por sus circunstancias. El mundo avanza con los descubrimientos, no con las circunstancias, por muy duro que pueda parecer. Eso sí, los científicos avanzan por la confianza que en ellos se deposita, pero eso es en el contacto directo, en el trabajo diario.
Hola Álvaro, gracias por el comentario.
Hay una variabilidad grande en los perfiles productivos de los solicitantes en las áreas de Sociales, aunque la mayoría se sitúan con muy pocas publicaciones. No sé cómo será en otros países, pero me parece muy significativo que investigadores sin un registro solvente de publicaciones soliciten y reciban proyectos del PN. Ojo, igual son unos cracks en otros indicadores que no hemos medido, pero como dices con productividad-impacto normalmente los que más publican también tienen equipos más grandes, dirigen más tesis, tienen más becarios, colaboran más,…
La entrada de muchas revistas en español hace que estemos retrocediendo en impacto, pero ojo nuestro impacto ya era muy bajo antes de que éstas entraran, ahora cada vez lo será más, y probablemente aumentará el diferencial con otros países como Italia o Grecia con menos revistas en sus idiomas (con Portugal, supongo que pasará lo mismo que con España, dado el gran número de revistas brasileiras que están metiendo).
Totalmente de acuerdo con lo que dices del factor humano, si hacemos caso a todas las especificadades, no podemos evaluar nada, ya que no habrá dos personas con circunstancias personales iguales, que investiguen en la misma subespecialidad dentro de un campo, con la misma edad, sexo, coeficiente intelectual, tamaño de pie,….