Uno de los problemas a los que se enfrentan las revistas científicas españolas es su escaso tamaño y baja visibilidad. La fiebre por los ránkings de revistas y por la inclusión en los índices internacionales ha promovido que las revistas españolas mejoren enormemente su calidad formal. Sin embargo esa es sólo una de las dos patas de la ecuación: la otra (la verdaderamente importante) es publicar contenidos de calidad. Y esto es más complicado. Para publicar contenidos de calidad hay que recibir manuscritos de calidad. Y pocos autores mandan artículos de calidad a una revista si ésta no cuenta con indicios de calidad. Así, pues, en este círculo vicioso, es dificil mejorar la calidad de una revista si no cuenta con contenidos ni con indicios de calidad.
Juan Aréchaga, editor de una de las revistas españolas con mayor impacto en los índices internacionales denuncia vehementemente, entre otras cosas, el gran número de pequeñas revistas que hay en algunas disciplinas, y que carecen de potencial suficente para dar el necesario salto de calidad y competir en el mercado internacional (competir en el mercado internacional significa que un investigador de un país científicamente avanzado piense que va encontrar un trabajo útil en una revista española). Pone el ejemplo de la Pediatría, con 17 revistas españolas de escasa difusión. Es un buen ejemplo, parece evidente que la fusión de revistas en algunas disciplinas podría ser un paso adelante muy interesante. Tenemos el caso reciente de la revista de economía SERIEs publicada desde 2010 por Springer tras la fusión de las revistas Spanish Economic Review e Investigaciones Económicas. Aunque aún no tiene factor de impacto calculado, otro índice, como el de inmediatez, le da una posición muy respetable en el listado mundial de revistas de Economía, señalando el camino a seguir por otras revistas. Según INRECS, en 2007 Spanish Economic Review era la revista ¡18! en la economia española, y en 2010 era ya la primera (en 2008 tuvo su primer factor de impacto ISI).
Dicen Bordons, Felipe y Gómez (2002) [pdf] que “se recomienda actualmente la fusión de las pequeñas revistas locales en revistas nacionales, e incluso la creación de revistas supranacionales con mayores posibilidades de supervivencia”. Sin embargo como señala Aréchaga (2011), las revistas nacionales “andan aún muy lejos de acometer la ingrata, pero necesaria, labor de poda y fusión de sus publicaciones en aras de una mayor calidad de las mismas”. Esto es más urgente ahora, ya que algunas revistas de escaso tamaño y potencial están desapareciendo o cayendo en el ostracismo, o lo van a hacer en los próximos tiempos, asfixiados por la crisis y por la falta de originales de calidad, igual que esta ocurriendo con muchos congresos (el más reciente el de la ANABAD).
En las disciplinas donde la publicación internacional es la norma (y aquí incluyo la mayor parte de la Documentación), salvo excepciones muy puntuales, pocos investigadores van a leer trabajos que no estén publicados en revistas de calidad (es decir, revistas ISI). Un cosa es la disponibilidad de materiales open access en repositorios y revistas, y otra es la calidad de las aportaciones. Aunque es muy loable el empeño de algunos editores por sostener sus pequeñas revistas departamentales contra viento y marea, sería una táctica inteligente fomentar fusiones de revistas en algunas áreas a fin de hacerlas más competitivas y más internacionales. Es decir, más científicas.
En la primera de las notas, titulada 