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Altmetrics: nuevos indicadores para la comunicación científica en la Web 2.0

22 sep

La revista COMUNICAR publicó en verano un número especial dedicado a evaluación científica coordinado por Elea Giménez y Evaristo Jiménez. En ese número publiqué junto mi compañeros en EC3 y en EC3metrics Torres-Salinas y Jiménez-Contreras un trabajo sobre uno de los “hot topics” de la bibliometría en los últimos tiempos, las altmetrics. Ademas de presentar datos del campo de la Comunicación, reflexionamos sobre el concepto de altmetrics y su posible evolución a corto plazo, si bien somos un tanto escépticos acerca de su utilización real en la evaluación de la actividad científica.

Si realmente queremos que estos indicadores, más allá de las meras experimentaciones y estudios académicos, se empleen para la evaluación de la actividad científica, sin duda, deben resolverse aún muchos problemas teóricos (significado), metodológicos (validez de fuentes) y técnicos (normalización).

Sin más, os dejo con el resumen y los enlaces para la descarga del texto completo.

Altmetrics: nuevos indicadores para la comunicación científica en la Web 2.0

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En el presente trabajo se realiza una revisión de las altmetrics o indicadores alternativos. Este concepto se define como la creación y estudio de nuevos indicadores, basados en la web 2.0, para el análisis de la actividad científica y académica. La idea que subyace es que, por ejemplo, las menciones en blogs, el número de tuits o el de personas que guardan un artículo en su gestor de referencias puede ser una medida válida del uso y repercusión de las publicaciones científicas. En este sentido, estas medidas se han situado en el centro del debate de los estudios bibliométricos cobrando especial relevancia.

En el artículo se ilustran en primer lugar las plataformas e indicadores principales de este tipo de medidas, para posteriormente estudiar un conjunto de trabajos del ámbito de la comunicación, comparando el número de citas recibidas con sus indicadores 2.0. Los resultados señalan que los artículos más citados de la disciplina en los últimos años también presentan indicadores significativamente más elevados de altmetrics. Seguidamente se realiza un repaso por los principales estudios empíricos realizados, deteniéndonos en las correlaciones entre indicadores bibliométricos y alternativos. Se finaliza, a modo de reflexión, señalando las principales limitaciones y el papel que las altmetrics pueden desempeñar a la hora de captar la repercusión de la investigación en las plataformas de la web 2.0.

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Torres, D., Cabezas, Á. & Jiménez, E. (2013). Altmetrics: nuevos indicadores para la comunicación científica en la Web 2.0. Comunicar, 41, 53-60. (DOI: 10.3916/C41-2013-05) http://dx.doi.org/10.3916/C41-2013-05

Torres, D., Cabezas, Á. & Jiménez, E. (2013). Altmetrics: New Indicators for Scientific Communication in Web 2.0. Comunicar, 41, 53-60. (DOI: 10.3916/C41-2013-05) http://dx.doi.org/10.3916/C41-2013-05

Altmetrics por todas partes

9 sep

Uno no deja de sorprenderse de la capacidad de ciertos conceptos o términos para hacer fortuna en un escaso margen de tiempo. En apenas unos meses, desde que se acuñara el término Altmetrics han surgido empresas (Altmetric, Plum Analytics), proyectos (total-impact), y todo tipo de papers al respecto. Algunas de las principales multinacionales de la publicación científica (Elsevier) han integrado estas métricas en sus productos, e incluso relevantes bibliómetras lo mencionan como una de las novedades más importantes en los últimos años. Al mismo tiempo son varias las aplicaciones de la ciencia 2.0 que están incorporando sus propios indicadores de repercusión, visibilidad, impacto, popularidad o lo que sea que midan las métricas alternativas.

Una de estas alianzas entre empresas tradicionales y altmétricas es la de Altmetric y Elsevier. Así, la app Altmetric en Scopus, ofrece información acerca de la repercusión de un trabajo en redes sociales como Twitter, Facebook o Google + o el número de lectores en Mendeley. Además la misma empresa ofrece un bookmarklet gratuito, de manera que podemos comprobar para un gran número de artículos el eco que ha generado en redes sociales. Asimismo, han generado una métrica propia que combina aspectos cuantitativos y cualitativos, si bien no se explica exactamente cómo se calcula. Como vimos hace algún tiempo, parece que la repercusión de un artículo en redes sociales podría estar vinculado a su impacto futuro lo que justifica este tipo de herramientas.

Una de las redes sociales científicas punteras, aunque a mi entender sin mucho valor práctico, es ResearchGate. Ellos han incluido hace poco el RG Score que definen como “una nueva forma de medir la reputación científica”. El indicador se computa a partir de las visitas al perfil, visitas a las publicaciones y descarga de artículos, aunque como en el caso anterior no se explicita cómo se realiza el cómputo. Además, anuncian que el número de citas será en un futuro otra de las variables que intervendrán en dicho índice. Lo bueno es que ofrece información comparativa; cómo se sitúa un usuario respecto al resto de usuarios de la aplicación, aunque como no sabemos exactamente lo que mide, tampoco parece tener mucho sentido esta comparación.

Y finalmente, el que a mi parecer es el avance más significativo dentro de la altmetrics y los indicadores de uso: Mendeley Institutional Edition. Es la iniciativa más interesante por cuanto supone un salto desde el nivel individual (artículo, perfil) al nivel institucional, algo que no han hecho ninguna de las otras iniciativas alternativas. En este caso, tomando los datos del magnífico gestor de referencias Mendeley, este producto distribuido por Swets ofrece una serie de indicadores a nivel institucional, tanto de los trabajos que están leyendo (mejor, almacenando) sus investigadores, como del número de lectores que tienen los artículos que realizan los investigadores de la institución. Esta perspectiva sí es muy interesante y novedosa ya que es (que yo sepa) el primer producto que integra indicadores de uso dentro de una suite enfocada a la gestión científica. Otro factor interesante es que permite conocer en tiempo real el uso de los materiales, sin tener que esperar (dos-tres años) para obtener estadísticas de citas fiables. Aunque no tengo claro que este cortoplacismo en medir resultados sea una táctica adecuada de cara a la gestión científica, es muy interesante contar con datos de uso reales de los trabajos de una institución. Eso sí, el que alguien se haya descargado un artículo a su gestor de referencias no implica necesariamente que lo vaya a leer en un futuro ni que le haya resultado útil para su investigación. Al contrario que en la citación, donde existen teorías fundamentadas sobre qué significa una cita (aunque sean teorías en permanente discusión), no se tiene muy claro que significa descargar un artículo ¿uso, popularidad?

En cualquier caso estos productos pueden complementar muy bien a los indicadores bibliométricos (bien establecidos, conocidos y aceptados por la mayor parte de investigadores), siempre y cuando se basen en un volumen de datos suficiente, lo cual parece dudoso para ciertas disciplinas y para publicaciones fuera de la corriente principal de la ciencia. De todas formas, y saludando cualquier iniciativa que pueda contribuir a medir de forma justa el uso de los materiales académicos, cuando lidiamos con las altmetrics no hay que olvidar la cita atribuida a Einstein; “no todo lo que se puede contar, cuenta”.

Cómo (no) tuitear conferencias

28 may

La avalancha de conferencias, jornadas, seminarios y eventos que sacude a la comunidad documental, y la popularización de twitter como arma de difusión masiva de lo que en ellas se dice me ha sugerido esta entrada, algo alejada de los temas que aquí trato. La idea es mejorar la difusión de los eventos, tomando algunas pocas precauciones, para hacer más efectiva la comunicación, y no torturar a los sufridos seguidores de conferencias via twitter.

Vaya por delante mi aprecio a la gente que va a seminarios, foros y conferencias y se molesta en difundir lo que en ellas se dice a las personas que no pueden asisitir. Me parece una excelente herramienta para estar actualizado sin necesidad de salir de la casa o del despacho, o de abandonar el quehacer diario. Pero creo que hay dos aspectos francamente mejorables, la elección de hashtags o etiquetas, y lo relativo a los usarios, tanto los transmisores de conferencias como los mencionados como ponentes.

Hashtags

hash tagUna herramientas imprescindible es el hashtag, etiqueta o palabras clave de un evento. De un tiempo a esta parte los organizadores de los eventos anuncian junto al programa y demás detalles de la conferencia el hashtag bajo el que se podrá seguir en twitter el evento. Esta idea es magnífica y ya son pocas las conferencias que no anuncian la palabra clave que permitirá su seguimiento. Sin embargo, suele haber cierta confusión en su establecimiento. Lo ideal es elegir etiquetas cortas, sin tildes, símbolos, guiones, o números que pudieran confundir a los usuarios que difunden la información. Es decir, cualquier elemento que pueda hacer interferir la comunicación debe ser eliminado.

No hay que olvidar asimismo que en las conferencias se tuitea a alta velocidad, generalmente desde dispositivos de reducido tamaño, por lo que la elección de hashtags largas o con símbolos retrasan y complican el tuiteo. Además llevan a confusion. Dos ejemplos recientes (no se me molesten) son #iconobibliometría y #ANECA_CNEAI_US Ambas son excesivamente largas y hacen uso de símbolos; en el primer caso de tildes (twitter trata las palabras con tilde y sin ella en la misma búsqueda, por lo que no es necesario, ya que retrasa al que escribe), y en el segundo por el uso de guiones bajos. No hay que olvidar además que estamos limitados a los 140 caracteres de rigor por lo que los 18 del primer hashtag y los 15 del segundo se antojan excesivos.

Asimismo hay que evitar la inclusión de fechas en la etiqueta, ya que llevan a confusión. Un ejemplo ocurrió en las pasadas jornadas CRECS, donde se tuiteó con las etiquetas #crecs2012 y #crecs12, así como #crecs. Ésta última parecía, desde luego, la más adecuada.

Usuarios

A medida que académicos y bibliotecarios se van haciendo con un hueco en twitter, es frecuente ya que el ponente tenga una cuenta en la red social, y que los transmisores de la conferencia le citen por su nombre de usuario en la misma. Esto, además de ser un poco fatigoso para seguirlo, consume una buena cantidad de caracteres (los usuarios más nuevos además tienden a tener nombres más largos), y deja menos espacio para transmitir el mensaje. Una buena práctica es citarlo al comienzo del evento

“Comienza la conferencia de @fulanitopalotes en #crecs”

y luego mencionarlo por sus iniciales

“No hay bibliómetra bueno – Polémico, como siempre, FP en #crecs”

Si se cita al usuario nunca hay que hacerlo al comienzo del tweet, ya que éste solo lo leerán dicho usuario y los que tengamos en común (además de los que estén siguiendo la hashtag). En este caso se recomienda poner un punto delante del usuario para que el mensaje llegue a todos nuestros seguidores

“.@fulanitopalotes dice que no hay bibliómetra bueno #crecs”

Finalmente, si somos asiduos retransmisores de conferencias, es muy buena práctica crear una cuenta exclusivamente para la difusión de los eventos, de modo que no torturemos a nuestros seguidores con decenas de tuits en unos pocos minutos. Esto lo hace por ejemplo, con muy buen tino Dídac Margaix desde @dma_jornadas, y menciona lo más relevante desde su cuenta principal @didacm. En cualquier caso si sigues a usuarios que te inundan el timeline, herramientas como Tweetdeck permiten excluir determinadas hashtags o a usuarios hiperactivos.

De nuevo, espero que nadie se haya molestado con esta entrada. Probablemente estos consejos no sean nada originales, pero creo que tomando estas pequeñas precauciones, la difusión de congresos y seminarios en el área de Documentación sería mucho más efectiva.

Promocionar nuestra investigación: Academic SEO o márketing para cientificos

30 abr

Para muchos científicos su labor acaba cuando publican un paper en una revista científica, sin preocuparse acerca de la difusión de dicha investigación ni de la posible audiencia a la que llega su trabajo. A muchos no parece importarles que su paper, tan costosamente trabajado, alcance apenas a unos pocos lectores. En un contexto en el que se publican en torno a 800.000 artículos al año (Nature Materials, 2012), esperar que el lector se tropiece con él (sobre todo si éste no se publica en una de las revistas centrales de la disciplina) sin un poco de ayuda parece poco factible.

Con la popularizacion de la comunicación científica online y la llegada de las redes sociales al mundo cientifico, promocionar la investigación que uno realiza se hace muy sencillo. Son varias las formas de difundir el trabajo; desde la estrategia de difusión de los trabajos cientificos en la web 2.0 que proponen Torres y Delgado (2009), al academic seo de Jason Hoyt o el márketing para científicos que postula Marc Kuchner. La disponibilidad de los trabajos es otro factor esencial. Evans (2008) demostró que la disponibilidad de los materiales online es uno de los aspectos clave para que se usen. Ahora habría que añadir que el hecho de que se encuentre de forma gratuita y libre, y de que aparezcan bien situados en Google o Google Scholar también ayuda a su acceso por parte de los lectores interesados.

marketing for scientistsEs de agradecer que en España, mientras algunas revistas publican los trabajos sin informar de ello siquiera a sus propios autores (hablo de alguna revista de Comunicación), otras se preocupan de que éstos den la máxima visibilidad posible a los artículos, beneficiando a revista (factor de impacto) y a autor (citas, visibilidad). Al mismo tiempo que el mes pasado El Profesional de la Información publicaba online nuestro último trabajo, se nos animaba a los autores de artículos en dicho número a difundir al máximo nuestra labor, enviando copias a nuestros colegas y depositandolo en repositorios open access, lo cual supone un empujón para la visibilidad de los trabajos.

Cada vez hay más ejemplos de academic seo en la  literatura científica. Por mencionar algunos, Terras (2012) demuestra como la combinación de estos dos factores (difusión + open access) incrementa sustancialmente la descarga de sus trabajos, Hoyt (2010) señala la importancia de conocer los algoritmos de los buscadores para sacarle el máximo partido y obtener mayor visibilidad, Beel et al (2010) ofrece consejos para optimizar nuestros papers en Google Scholar mientras que Norman (2012) incide en la idea de que escribir buenos abstracts y títulos para ser encontrados por los buscadores, y difundir al máximo los trabajos, son factores esenciales para incrementar la visibilidad y el impacto de los mismos.

Es posible que estas estrategias no impresionen a científicos senior, que están ya suficientemente ocupados en publicar en buenas revistas y en obtener financiación para mantener el laboratorio y realizar proyectos, pero parece esencial para los jóvenes investigadores que (por supuesto, además de construir un buen cv) deben prestar especial atención a difundir su trabajo y hacerse visible para futuros empleadores. Maximizar la difusión de nuestros trabajos (sin ser unos spammers) y hacerlos disponibles a todo aquel que esté interesado, son hoy por hoy, aspectos esenciales en la comunicación de la ciencia.

Nuevo artículo: Introducción al data sharing

11 abr

Acaba de publicarse en El Profesional de la Información un nuevo artículo, titulado Compartir los datos de investigación en ciencia: introducción al data sharing, en el que introducimos el concepto de data sharing en ciencia, y comentamos las implicaciones y retos que se plantean tanto para repositorios, como para revistas científicas y para bibliotecarios académicos. Dice el abstract:

Se analiza el movimiento conocido en el mundo científico como data sharing, consistente en compartir los datos finales de investigación entre los científicos, con el objetivo de maximizar esfuerzos y recursos. En primer lugar, se revisa el concepto de datos de investigación y las dificultades técnicas que plantean según la disciplina de la que provengan. Se examinan las motivaciones, el origen del movimiento data sharing y la magnitud que está alcanzando dentro de la comunidad científica mediante la creación de repositorios y bancos de datos, planteando retos tanto técnicos como sociales. A continuación, se estudian las iniciativas y las políticas editoriales que las agencias financiadoras y las revistas científicas están llevando a cabo para incentivar esta práctica. Finalmente se examina el impacto que este cambio en los hábitos de los investigadores tiene dentro de la profesión bibliotecaria, dando lugar a la aparición de nuevos perfiles profesionales.

Ya podéis descargar el trabajo desde la web de la revista y desde el repositorio E-LIS.

Torres-Salinas, D., Robinson-García, N., & Cabezas-Clavijo, Á. (2012). Compartir los datos de investigación en ciencia: introducción al data sharing. El Profesional de la información, 21(2), 173-184. doi:10.3145/epi.2012.mar.08

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