Las revistas españolas en los JCR 2011

29 jun

Acaban de publicarse, como cada año por estas fechas los factores de impacto de las revistas científicas correspondientes al año 2011. Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI), y 54 al de Sociales (SSCI) -cinco están en ambos índices-, lo que significa en el caso del SCI cinco, y en el del SSCI seis dos revistas más que el año anterior.

En lo que respecta a las revistas de Documentación nacionales, la Revista Española de Documentación Científica, y El Profesional de la Información, ambas se mantienen en el tercer cuartil en función de su índice de impacto. La primera aumenta algo sus registros, hasta el 0,574 (desde el 0,489 del año anterior), mejorando también su posición (ahora es la 50 de 83, antes la 53), mientras que en el caso de EPI ha descendido ligeramente su índice de impacto, desde el 0,375 hasta el 0,326, y pierde algunas posiciones respecto al año anterior (posición 62, antes 56), quedando a las puertas del último cuartil. En los puestos finales encontramos tambien a revistas iberoamericanas, como la mexicana Investigación Bibliotecológica, o las brasileñas Perspectivas em Ciencia da InformacaoInformacao & Sociedade-EstudosTransinformacao. En definitiva, continuidad respecto al año anterior.

El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, y que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). El lector suspicaz puede indagar en este súbito aumento, y comprobar que su tasa de autocitación no es muy alta. Sin embargo, otro dato sí resultará más sospechoso, como es el desconocido indicador bibliométrico vida media de las referencias citadas (cited half-life), que es 2,3, la tasa menor de las revistas españolas, y también la menor de las revistas en su categoría temática (donde la media es de más de diez). El lector suspicaz podría entonces maravillarse de la casualidad que supone que la gran parte de las citas que recibe esta revista entre justo dentro del periodo que se usa para el cálculo del factor de impacto.

Otros datos a resaltar, ya a nivel internacional, son que Nature sigue por encima de Science, aunque ambas revistas apenas experimentan variaciones en sus impactos, que por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780), o que PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro.

Además, presumo que la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90%, y half-life de 1,5) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.

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Más: Hoy se ha publicado el nuevo JCR 2011, por La Mula Francis, JCR 2011 – Comunicación, por Rafael Repiso, y Revistas españolas de educación en el JCR 2011 (ranking actualizado), por Francesc Esteve.

Un año antes: Las revistas españolas en los JCR 2010.

Cómo (no) tuitear conferencias

28 may

La avalancha de conferencias, jornadas, seminarios y eventos que sacude a la comunidad documental, y la popularización de twitter como arma de difusión masiva de lo que en ellas se dice me ha sugerido esta entrada, algo alejada de los temas que aquí trato. La idea es mejorar la difusión de los eventos, tomando algunas pocas precauciones, para hacer más efectiva la comunicación, y no torturar a los sufridos seguidores de conferencias via twitter.

Vaya por delante mi aprecio a la gente que va a seminarios, foros y conferencias y se molesta en difundir lo que en ellas se dice a las personas que no pueden asisitir. Me parece una excelente herramienta para estar actualizado sin necesidad de salir de la casa o del despacho, o de abandonar el quehacer diario. Pero creo que hay dos aspectos francamente mejorables, la elección de hashtags o etiquetas, y lo relativo a los usarios, tanto los transmisores de conferencias como los mencionados como ponentes.

Hashtags

hash tagUna herramientas imprescindible es el hashtag, etiqueta o palabras clave de un evento. De un tiempo a esta parte los organizadores de los eventos anuncian junto al programa y demás detalles de la conferencia el hashtag bajo el que se podrá seguir en twitter el evento. Esta idea es magnífica y ya son pocas las conferencias que no anuncian la palabra clave que permitirá su seguimiento. Sin embargo, suele haber cierta confusión en su establecimiento. Lo ideal es elegir etiquetas cortas, sin tildes, símbolos, guiones, o números que pudieran confundir a los usuarios que difunden la información. Es decir, cualquier elemento que pueda hacer interferir la comunicación debe ser eliminado.

No hay que olvidar asimismo que en las conferencias se tuitea a alta velocidad, generalmente desde dispositivos de reducido tamaño, por lo que la elección de hashtags largas o con símbolos retrasan y complican el tuiteo. Además llevan a confusion. Dos ejemplos recientes (no se me molesten) son #iconobibliometría y #ANECA_CNEAI_US Ambas son excesivamente largas y hacen uso de símbolos; en el primer caso de tildes (twitter trata las palabras con tilde y sin ella en la misma búsqueda, por lo que no es necesario, ya que retrasa al que escribe), y en el segundo por el uso de guiones bajos. No hay que olvidar además que estamos limitados a los 140 caracteres de rigor por lo que los 18 del primer hashtag y los 15 del segundo se antojan excesivos.

Asimismo hay que evitar la inclusión de fechas en la etiqueta, ya que llevan a confusión. Un ejemplo ocurrió en las pasadas jornadas CRECS, donde se tuiteó con las etiquetas #crecs2012 y #crecs12, así como #crecs. Ésta última parecía, desde luego, la más adecuada.

Usuarios

A medida que académicos y bibliotecarios se van haciendo con un hueco en twitter, es frecuente ya que el ponente tenga una cuenta en la red social, y que los transmisores de la conferencia le citen por su nombre de usuario en la misma. Esto, además de ser un poco fatigoso para seguirlo, consume una buena cantidad de caracteres (los usuarios más nuevos además tienden a tener nombres más largos), y deja menos espacio para transmitir el mensaje. Una buena práctica es citarlo al comienzo del evento

“Comienza la conferencia de @fulanitopalotes en #crecs”

y luego mencionarlo por sus iniciales

“No hay bibliómetra bueno – Polémico, como siempre, FP en #crecs”

Si se cita al usuario nunca hay que hacerlo al comienzo del tweet, ya que éste solo lo leerán dicho usuario y los que tengamos en común (además de los que estén siguiendo la hashtag). En este caso se recomienda poner un punto delante del usuario para que el mensaje llegue a todos nuestros seguidores

“.@fulanitopalotes dice que no hay bibliómetra bueno #crecs”

Finalmente, si somos asiduos retransmisores de conferencias, es muy buena práctica crear una cuenta exclusivamente para la difusión de los eventos, de modo que no torturemos a nuestros seguidores con decenas de tuits en unos pocos minutos. Esto lo hace por ejemplo, con muy buen tino Dídac Margaix desde @dma_jornadas, y menciona lo más relevante desde su cuenta principal @didacm. En cualquier caso si sigues a usuarios que te inundan el timeline, herramientas como Tweetdeck permiten excluir determinadas hashtags o a usuarios hiperactivos.

De nuevo, espero que nadie se haya molestado con esta entrada. Probablemente estos consejos no sean nada originales, pero creo que tomando estas pequeñas precauciones, la difusión de congresos y seminarios en el área de Documentación sería mucho más efectiva.

Promocionar nuestra investigación: Academic SEO o márketing para cientificos

30 abr

Para muchos científicos su labor acaba cuando publican un paper en una revista científica, sin preocuparse acerca de la difusión de dicha investigación ni de la posible audiencia a la que llega su trabajo. A muchos no parece importarles que su paper, tan costosamente trabajado, alcance apenas a unos pocos lectores. En un contexto en el que se publican en torno a 800.000 artículos al año (Nature Materials, 2012), esperar que el lector se tropiece con él (sobre todo si éste no se publica en una de las revistas centrales de la disciplina) sin un poco de ayuda parece poco factible.

Con la popularizacion de la comunicación científica online y la llegada de las redes sociales al mundo cientifico, promocionar la investigación que uno realiza se hace muy sencillo. Son varias las formas de difundir el trabajo; desde la estrategia de difusión de los trabajos cientificos en la web 2.0 que proponen Torres y Delgado (2009), al academic seo de Jason Hoyt o el márketing para científicos que postula Marc Kuchner. La disponibilidad de los trabajos es otro factor esencial. Evans (2008) demostró que la disponibilidad de los materiales online es uno de los aspectos clave para que se usen. Ahora habría que añadir que el hecho de que se encuentre de forma gratuita y libre, y de que aparezcan bien situados en Google o Google Scholar también ayuda a su acceso por parte de los lectores interesados.

marketing for scientistsEs de agradecer que en España, mientras algunas revistas publican los trabajos sin informar de ello siquiera a sus propios autores (hablo de alguna revista de Comunicación), otras se preocupan de que éstos den la máxima visibilidad posible a los artículos, beneficiando a revista (factor de impacto) y a autor (citas, visibilidad). Al mismo tiempo que el mes pasado El Profesional de la Información publicaba online nuestro último trabajo, se nos animaba a los autores de artículos en dicho número a difundir al máximo nuestra labor, enviando copias a nuestros colegas y depositandolo en repositorios open access, lo cual supone un empujón para la visibilidad de los trabajos.

Cada vez hay más ejemplos de academic seo en la  literatura científica. Por mencionar algunos, Terras (2012) demuestra como la combinación de estos dos factores (difusión + open access) incrementa sustancialmente la descarga de sus trabajos, Hoyt (2010) señala la importancia de conocer los algoritmos de los buscadores para sacarle el máximo partido y obtener mayor visibilidad, Beel et al (2010) ofrece consejos para optimizar nuestros papers en Google Scholar mientras que Norman (2012) incide en la idea de que escribir buenos abstracts y títulos para ser encontrados por los buscadores, y difundir al máximo los trabajos, son factores esenciales para incrementar la visibilidad y el impacto de los mismos.

Es posible que estas estrategias no impresionen a científicos senior, que están ya suficientemente ocupados en publicar en buenas revistas y en obtener financiación para mantener el laboratorio y realizar proyectos, pero parece esencial para los jóvenes investigadores que (por supuesto, además de construir un buen cv) deben prestar especial atención a difundir su trabajo y hacerse visible para futuros empleadores. Maximizar la difusión de nuestros trabajos (sin ser unos spammers) y hacerlos disponibles a todo aquel que esté interesado, son hoy por hoy, aspectos esenciales en la comunicación de la ciencia.

Nuevo artículo: Introducción al data sharing

11 abr

Acaba de publicarse en El Profesional de la Información un nuevo artículo, titulado Compartir los datos de investigación en ciencia: introducción al data sharing, en el que introducimos el concepto de data sharing en ciencia, y comentamos las implicaciones y retos que se plantean tanto para repositorios, como para revistas científicas y para bibliotecarios académicos. Dice el abstract:

Se analiza el movimiento conocido en el mundo científico como data sharing, consistente en compartir los datos finales de investigación entre los científicos, con el objetivo de maximizar esfuerzos y recursos. En primer lugar, se revisa el concepto de datos de investigación y las dificultades técnicas que plantean según la disciplina de la que provengan. Se examinan las motivaciones, el origen del movimiento data sharing y la magnitud que está alcanzando dentro de la comunidad científica mediante la creación de repositorios y bancos de datos, planteando retos tanto técnicos como sociales. A continuación, se estudian las iniciativas y las políticas editoriales que las agencias financiadoras y las revistas científicas están llevando a cabo para incentivar esta práctica. Finalmente se examina el impacto que este cambio en los hábitos de los investigadores tiene dentro de la profesión bibliotecaria, dando lugar a la aparición de nuevos perfiles profesionales.

Ya podéis descargar el trabajo desde la web de la revista y desde el repositorio E-LIS.

Torres-Salinas, D., Robinson-García, N., & Cabezas-Clavijo, Á. (2012). Compartir los datos de investigación en ciencia: introducción al data sharing. El Profesional de la información, 21(2), 173-184. doi:10.3145/epi.2012.mar.08

Twitter y los blogs incrementan la visibilidad de los artículos científicos

28 feb

Que las herramientas de la web social pueden ser muy útiles para los científicos, y que éstas pueden aumentar la difusión de los trabajos científicos, y eventualmente su citación, es algo que venimos diciendo en ec3 desde hace bastante tiempo [pdf] (1). Sin embargo ahora varios trabajos empíricos reafirman este extremo, alertando del impacto que las menciones en twitter o en blogs generan sobre la descarga y posterior citación de los artículos científicos. Así se ha afirmado para el repositorio Arxiv (How the Scientific Community Reacts to Newly Submitted Preprints: Article Downloads, Twitter Mentions, and Citations) (2), para el caso de una revista médica (Can tweets predict citations?) (3) y para las citas desde blogs relevantes en Economía (The Impact of Economics Blogs [pdf]) (4). Todos los trabajos tratan de establecer relaciones entre las diversas medidas, y más allá de cada trabajo concreto los diferentes autores concluyen que parece haber un efecto, y que los papers mencionados en estas herramientas 2.0 reciben más descargas (y/o más citas) que el resto.

El trabajo centrado en ArXiv presenta otros resultados muy interesantes sobre la naturaleza de las menciones en twitter. Por ejemplo, parece que la mayoría de los artículos subidos a este repositorio son mencionados en twitter entre uno y cuatro días después de ser depositados en el repositorio. Sin embargo, estas menciones (sean muchas o pocas) no se realizan durante más de 24 horas, esto es, el 90% de los papers en ArXiv sólo son tuiteados durante 24 horas como máximo, y no son mencionados después, lo que sugiere que estos mensajes se realizan para informar a la comunidad de la aparición de un artículo. Sin embargo, los autores encuentran que existe una relación (muy baja, pero existente) entre los articulos más tuiteados y las descargas. Además encuentran que ese efecto se mantiene en lo que respecta a las citas, es decir, que existe correlación entre los artículos más tuiteados y los más citados (figura 1).

Figura 1: Correlaciones entre menciones en twitter y descargas (T ˜A), y menciones en twitter y citas (T ˜C) para los 3,20,60 y 100 artículos más tuiteados.

A pesar de que algunos aspectos de la metodología son muy criticables (¿por qué buscan las citas sólo de los 100 artículos más tuiteados, y no de los más de 4000 que componen el conjunto documental?), sin duda el trabajo presenta los primeros resultados empíricos de una línea de investigación que va a producir abundante literatura en los próximos meses dentro de la llamada altmetrics. El trabajo no entra a valorar otra serie de cuestiones como el número de seguidores de las personas que tuitearon los papers (no puede causar el mismo efecto que tuitee alguien con 20 followers que con 10.000), y que probablemente tenga mucho que ver en los datos de descargas.

Otro de los trabajos sobre el tema presenta resultados aún más llamativos. El autor de Can tweets predict citations?, G. Eysenbach, afirma en un análisis sobre su propia revista que los trabajos más tuiteados multiplican ¡por once! su posibilidad de ser altamente citados. Este artículo ha levantado una importante controversia, y los resultados pueden estar bastante sesgados, sin embargo  lo que se pone de relieve en ambos estudios es que una mayor difusión de los trabajos puede jugar un papel importante en la descarga y citación de la información científica.

Así lo demuestra también un estudio sobre el impacto de los blogs de Economía. En la figura 2 se aprecia el efecto que la mención de un paper desde un importante blog económico produjo de inmediato en las descargas del trabajo desde el repositorio RePec.

Figura 2: Descargas mensuales de un artículo en RePec. El pico de descargas se produce tras ser citado desde el blog Freakonomics.

En definitiva, y pese a los reparos metodologicos que se le pueden poner a estos trabajos, parece claro que cualquier medio de difusión de las ideas puede generar potencialmente un incremento en la visibilidad e impacto de los trabajos científicos (¡también por supuesto enviar el trabajo vía mail a los colegas de tu campo, y depositarlo en repositorios open access!), y a medida que más científicos se van incorporando a la web 2.0 es de esperar que este fenómeno vaya en aumento. Probablemente, no basta con que tú sólo tuitees tu artículo, pero en cualquier caso, es un buen punto de partida.

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(1) Torres-Salinas, D., & Delgado-López-Cózar, E. (2009). Estrategia para mejorar la difusión de los resultados de investigación con la Web 2.0. El Profesional de la Informacion, 18(5), 534–539.

(2) Shuai, X., Pepe, A., & Bollen, J. (2012). How the Scientific Community Reacts to Newly Submitted Preprints: Article Downloads, Twitter Mentions, and Citations. Arxiv preprint arXiv:1202.2461, 1-15.

(3) Eysenbach, G. (2011). Can Tweets Predict Citations? Metrics of Social Impact Based on Twitter and Correlation with Traditional Metrics of Scientific Impact. Journal of Medical Internet Research, 13(4), e123.

(4) Mckenzie, D., & Ozler, B. (2011). The Impact of Economics Blogs.

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