Altmetrics por todas partes

9 sep

Uno no deja de sorprenderse de la capacidad de ciertos conceptos o términos para hacer fortuna en un escaso margen de tiempo. En apenas unos meses, desde que se acuñara el término Altmetrics han surgido empresas (Altmetric, Plum Analytics), proyectos (total-impact), y todo tipo de papers al respecto. Algunas de las principales multinacionales de la publicación científica (Elsevier) han integrado estas métricas en sus productos, e incluso relevantes bibliómetras lo mencionan como una de las novedades más importantes en los últimos años. Al mismo tiempo son varias las aplicaciones de la ciencia 2.0 que están incorporando sus propios indicadores de repercusión, visibilidad, impacto, popularidad o lo que sea que midan las métricas alternativas.

Una de estas alianzas entre empresas tradicionales y altmétricas es la de Altmetric y Elsevier. Así, la app Altmetric en Scopus, ofrece información acerca de la repercusión de un trabajo en redes sociales como Twitter, Facebook o Google + o el número de lectores en Mendeley. Además la misma empresa ofrece un bookmarklet gratuito, de manera que podemos comprobar para un gran número de artículos el eco que ha generado en redes sociales. Asimismo, han generado una métrica propia que combina aspectos cuantitativos y cualitativos, si bien no se explica exactamente cómo se calcula. Como vimos hace algún tiempo, parece que la repercusión de un artículo en redes sociales podría estar vinculado a su impacto futuro lo que justifica este tipo de herramientas.

Una de las redes sociales científicas punteras, aunque a mi entender sin mucho valor práctico, es ResearchGate. Ellos han incluido hace poco el RG Score que definen como “una nueva forma de medir la reputación científica”. El indicador se computa a partir de las visitas al perfil, visitas a las publicaciones y descarga de artículos, aunque como en el caso anterior no se explicita cómo se realiza el cómputo. Además, anuncian que el número de citas será en un futuro otra de las variables que intervendrán en dicho índice. Lo bueno es que ofrece información comparativa; cómo se sitúa un usuario respecto al resto de usuarios de la aplicación, aunque como no sabemos exactamente lo que mide, tampoco parece tener mucho sentido esta comparación.

Y finalmente, el que a mi parecer es el avance más significativo dentro de la altmetrics y los indicadores de uso: Mendeley Institutional Edition. Es la iniciativa más interesante por cuanto supone un salto desde el nivel individual (artículo, perfil) al nivel institucional, algo que no han hecho ninguna de las otras iniciativas alternativas. En este caso, tomando los datos del magnífico gestor de referencias Mendeley, este producto distribuido por Swets ofrece una serie de indicadores a nivel institucional, tanto de los trabajos que están leyendo (mejor, almacenando) sus investigadores, como del número de lectores que tienen los artículos que realizan los investigadores de la institución. Esta perspectiva sí es muy interesante y novedosa ya que es (que yo sepa) el primer producto que integra indicadores de uso dentro de una suite enfocada a la gestión científica. Otro factor interesante es que permite conocer en tiempo real el uso de los materiales, sin tener que esperar (dos-tres años) para obtener estadísticas de citas fiables. Aunque no tengo claro que este cortoplacismo en medir resultados sea una táctica adecuada de cara a la gestión científica, es muy interesante contar con datos de uso reales de los trabajos de una institución. Eso sí, el que alguien se haya descargado un artículo a su gestor de referencias no implica necesariamente que lo vaya a leer en un futuro ni que le haya resultado útil para su investigación. Al contrario que en la citación, donde existen teorías fundamentadas sobre qué significa una cita (aunque sean teorías en permanente discusión), no se tiene muy claro que significa descargar un artículo ¿uso, popularidad?

En cualquier caso estos productos pueden complementar muy bien a los indicadores bibliométricos (bien establecidos, conocidos y aceptados por la mayor parte de investigadores), siempre y cuando se basen en un volumen de datos suficiente, lo cual parece dudoso para ciertas disciplinas y para publicaciones fuera de la corriente principal de la ciencia. De todas formas, y saludando cualquier iniciativa que pueda contribuir a medir de forma justa el uso de los materiales académicos, cuando lidiamos con las altmetrics no hay que olvidar la cita atribuida a Einstein; “no todo lo que se puede contar, cuenta”.

Análisis de Google Scholar y sus productos

23 jul

Acaba de publicarse en El Profesional de la Información un artículo en el que evaluamos Google Scholar Metrics, el nuevo y decepcionante producto bibliométrico de la compañía de Mountain View. Este trabajo en la versión resumida y pulida de diversos working papers publicados en los últimos meses, y que hemos ido difundiendo convenientemente a través de las listas de correo profesionales, y del blog ec3noticias, y que, siguiendo nuestra política habitual, pueden encontrarse en acceso abierto. Este trabajo, además, se puede encontrar tanto en español como en inglés.

Delgado-López-Cózar, E., & Cabezas-Clavijo, Á. (2012). Google Scholar Metrics: an unreliable tool for assessing scientific journals. El Profesional de la Información, 21(4), 419-427. doi:10.3145/epi.2012.jul.15

Esta línea de investigación, dirigida por Emilio Delgado, no es nueva en el grupo de investigación, ya que comenzó en el año 2009 [pdf], aunque mi participación en los distintos trabajos sí es más reciente. Listo por aquí a modo de cuaderno de a bordo los trabajos sobre Google Scholar y sus productos (Citations, Metrics) en los que he intervenido, con acceso al texto completo, por si a alguien le interesa echarle un vistazo.

Cabezas-Clavijo, Á., & Torres-Salinas, D. (2012). Google scholar citations y la emergencia de nuevos actores en la evaluación de la investigación. Anuario ThinkEPI, 6, 147-153.

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). Scholar Metrics: the impact of journals according to Google, just an amusement or a valid scientific tool? EC3 Working Papers, (1).

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). Las revistas españolas de Ciencias Sociales y Jurídicas en Google Scholar Metrics , ¿están todas las que son? EC3 Working Papers, (2).

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). ¿Es posible usar Google Scholar para evaluar a las revistas científicas nacionales en los ámbitos de Ciencias Sociales y Jurídicas? El caso de las revistas españolas. EC3 Working Papers, (3).

Delgado López-Cózar, E., Marcos Cartagena, D., Cabezas Clavijo, A., Jiménez Contreras, E., & Ruiz Pérez, R. (2012). Índice H de las revistas españolas de Ciencias Jurídicas según Google Scholar (2001-2010).

Delgado López-Cózar, E., Marcos Cartagena, D., Cabezas Clavijo, A., Jiménez Contreras, E., & Ruiz Pérez, R. (2012). Índice H de las revistas españolas de Ciencias Sociales según Google Scholar (2001-2010).

Las revistas españolas en los JCR 2011

29 jun

Acaban de publicarse, como cada año por estas fechas los factores de impacto de las revistas científicas correspondientes al año 2011. Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI), y 54 al de Sociales (SSCI) -cinco están en ambos índices-, lo que significa en el caso del SCI cinco, y en el del SSCI seis dos revistas más que el año anterior.

En lo que respecta a las revistas de Documentación nacionales, la Revista Española de Documentación Científica, y El Profesional de la Información, ambas se mantienen en el tercer cuartil en función de su índice de impacto. La primera aumenta algo sus registros, hasta el 0,574 (desde el 0,489 del año anterior), mejorando también su posición (ahora es la 50 de 83, antes la 53), mientras que en el caso de EPI ha descendido ligeramente su índice de impacto, desde el 0,375 hasta el 0,326, y pierde algunas posiciones respecto al año anterior (posición 62, antes 56), quedando a las puertas del último cuartil. En los puestos finales encontramos tambien a revistas iberoamericanas, como la mexicana Investigación Bibliotecológica, o las brasileñas Perspectivas em Ciencia da InformacaoInformacao & Sociedade-EstudosTransinformacao. En definitiva, continuidad respecto al año anterior.

El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, y que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). El lector suspicaz puede indagar en este súbito aumento, y comprobar que su tasa de autocitación no es muy alta. Sin embargo, otro dato sí resultará más sospechoso, como es el desconocido indicador bibliométrico vida media de las referencias citadas (cited half-life), que es 2,3, la tasa menor de las revistas españolas, y también la menor de las revistas en su categoría temática (donde la media es de más de diez). El lector suspicaz podría entonces maravillarse de la casualidad que supone que la gran parte de las citas que recibe esta revista entre justo dentro del periodo que se usa para el cálculo del factor de impacto.

Otros datos a resaltar, ya a nivel internacional, son que Nature sigue por encima de Science, aunque ambas revistas apenas experimentan variaciones en sus impactos, que por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780), o que PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro.

Además, presumo que la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90%, y half-life de 1,5) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.

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Más: Hoy se ha publicado el nuevo JCR 2011, por La Mula Francis, JCR 2011 – Comunicación, por Rafael Repiso, y Revistas españolas de educación en el JCR 2011 (ranking actualizado), por Francesc Esteve.

Un año antes: Las revistas españolas en los JCR 2010.

Cómo (no) tuitear conferencias

28 may

La avalancha de conferencias, jornadas, seminarios y eventos que sacude a la comunidad documental, y la popularización de twitter como arma de difusión masiva de lo que en ellas se dice me ha sugerido esta entrada, algo alejada de los temas que aquí trato. La idea es mejorar la difusión de los eventos, tomando algunas pocas precauciones, para hacer más efectiva la comunicación, y no torturar a los sufridos seguidores de conferencias via twitter.

Vaya por delante mi aprecio a la gente que va a seminarios, foros y conferencias y se molesta en difundir lo que en ellas se dice a las personas que no pueden asisitir. Me parece una excelente herramienta para estar actualizado sin necesidad de salir de la casa o del despacho, o de abandonar el quehacer diario. Pero creo que hay dos aspectos francamente mejorables, la elección de hashtags o etiquetas, y lo relativo a los usarios, tanto los transmisores de conferencias como los mencionados como ponentes.

Hashtags

hash tagUna herramientas imprescindible es el hashtag, etiqueta o palabras clave de un evento. De un tiempo a esta parte los organizadores de los eventos anuncian junto al programa y demás detalles de la conferencia el hashtag bajo el que se podrá seguir en twitter el evento. Esta idea es magnífica y ya son pocas las conferencias que no anuncian la palabra clave que permitirá su seguimiento. Sin embargo, suele haber cierta confusión en su establecimiento. Lo ideal es elegir etiquetas cortas, sin tildes, símbolos, guiones, o números que pudieran confundir a los usuarios que difunden la información. Es decir, cualquier elemento que pueda hacer interferir la comunicación debe ser eliminado.

No hay que olvidar asimismo que en las conferencias se tuitea a alta velocidad, generalmente desde dispositivos de reducido tamaño, por lo que la elección de hashtags largas o con símbolos retrasan y complican el tuiteo. Además llevan a confusion. Dos ejemplos recientes (no se me molesten) son #iconobibliometría y #ANECA_CNEAI_US Ambas son excesivamente largas y hacen uso de símbolos; en el primer caso de tildes (twitter trata las palabras con tilde y sin ella en la misma búsqueda, por lo que no es necesario, ya que retrasa al que escribe), y en el segundo por el uso de guiones bajos. No hay que olvidar además que estamos limitados a los 140 caracteres de rigor por lo que los 18 del primer hashtag y los 15 del segundo se antojan excesivos.

Asimismo hay que evitar la inclusión de fechas en la etiqueta, ya que llevan a confusión. Un ejemplo ocurrió en las pasadas jornadas CRECS, donde se tuiteó con las etiquetas #crecs2012 y #crecs12, así como #crecs. Ésta última parecía, desde luego, la más adecuada.

Usuarios

A medida que académicos y bibliotecarios se van haciendo con un hueco en twitter, es frecuente ya que el ponente tenga una cuenta en la red social, y que los transmisores de la conferencia le citen por su nombre de usuario en la misma. Esto, además de ser un poco fatigoso para seguirlo, consume una buena cantidad de caracteres (los usuarios más nuevos además tienden a tener nombres más largos), y deja menos espacio para transmitir el mensaje. Una buena práctica es citarlo al comienzo del evento

“Comienza la conferencia de @fulanitopalotes en #crecs”

y luego mencionarlo por sus iniciales

“No hay bibliómetra bueno – Polémico, como siempre, FP en #crecs”

Si se cita al usuario nunca hay que hacerlo al comienzo del tweet, ya que éste solo lo leerán dicho usuario y los que tengamos en común (además de los que estén siguiendo la hashtag). En este caso se recomienda poner un punto delante del usuario para que el mensaje llegue a todos nuestros seguidores

“.@fulanitopalotes dice que no hay bibliómetra bueno #crecs”

Finalmente, si somos asiduos retransmisores de conferencias, es muy buena práctica crear una cuenta exclusivamente para la difusión de los eventos, de modo que no torturemos a nuestros seguidores con decenas de tuits en unos pocos minutos. Esto lo hace por ejemplo, con muy buen tino Dídac Margaix desde @dma_jornadas, y menciona lo más relevante desde su cuenta principal @didacm. En cualquier caso si sigues a usuarios que te inundan el timeline, herramientas como Tweetdeck permiten excluir determinadas hashtags o a usuarios hiperactivos.

De nuevo, espero que nadie se haya molestado con esta entrada. Probablemente estos consejos no sean nada originales, pero creo que tomando estas pequeñas precauciones, la difusión de congresos y seminarios en el área de Documentación sería mucho más efectiva.

Promocionar nuestra investigación: Academic SEO o márketing para cientificos

30 abr

Para muchos científicos su labor acaba cuando publican un paper en una revista científica, sin preocuparse acerca de la difusión de dicha investigación ni de la posible audiencia a la que llega su trabajo. A muchos no parece importarles que su paper, tan costosamente trabajado, alcance apenas a unos pocos lectores. En un contexto en el que se publican en torno a 800.000 artículos al año (Nature Materials, 2012), esperar que el lector se tropiece con él (sobre todo si éste no se publica en una de las revistas centrales de la disciplina) sin un poco de ayuda parece poco factible.

Con la popularizacion de la comunicación científica online y la llegada de las redes sociales al mundo cientifico, promocionar la investigación que uno realiza se hace muy sencillo. Son varias las formas de difundir el trabajo; desde la estrategia de difusión de los trabajos cientificos en la web 2.0 que proponen Torres y Delgado (2009), al academic seo de Jason Hoyt o el márketing para científicos que postula Marc Kuchner. La disponibilidad de los trabajos es otro factor esencial. Evans (2008) demostró que la disponibilidad de los materiales online es uno de los aspectos clave para que se usen. Ahora habría que añadir que el hecho de que se encuentre de forma gratuita y libre, y de que aparezcan bien situados en Google o Google Scholar también ayuda a su acceso por parte de los lectores interesados.

marketing for scientistsEs de agradecer que en España, mientras algunas revistas publican los trabajos sin informar de ello siquiera a sus propios autores (hablo de alguna revista de Comunicación), otras se preocupan de que éstos den la máxima visibilidad posible a los artículos, beneficiando a revista (factor de impacto) y a autor (citas, visibilidad). Al mismo tiempo que el mes pasado El Profesional de la Información publicaba online nuestro último trabajo, se nos animaba a los autores de artículos en dicho número a difundir al máximo nuestra labor, enviando copias a nuestros colegas y depositandolo en repositorios open access, lo cual supone un empujón para la visibilidad de los trabajos.

Cada vez hay más ejemplos de academic seo en la  literatura científica. Por mencionar algunos, Terras (2012) demuestra como la combinación de estos dos factores (difusión + open access) incrementa sustancialmente la descarga de sus trabajos, Hoyt (2010) señala la importancia de conocer los algoritmos de los buscadores para sacarle el máximo partido y obtener mayor visibilidad, Beel et al (2010) ofrece consejos para optimizar nuestros papers en Google Scholar mientras que Norman (2012) incide en la idea de que escribir buenos abstracts y títulos para ser encontrados por los buscadores, y difundir al máximo los trabajos, son factores esenciales para incrementar la visibilidad y el impacto de los mismos.

Es posible que estas estrategias no impresionen a científicos senior, que están ya suficientemente ocupados en publicar en buenas revistas y en obtener financiación para mantener el laboratorio y realizar proyectos, pero parece esencial para los jóvenes investigadores que (por supuesto, además de construir un buen cv) deben prestar especial atención a difundir su trabajo y hacerse visible para futuros empleadores. Maximizar la difusión de nuestros trabajos (sin ser unos spammers) y hacerlos disponibles a todo aquel que esté interesado, son hoy por hoy, aspectos esenciales en la comunicación de la ciencia.

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