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Google Updates y el filtrado de información científica

16 sep

La aparición de Google Updates, o en español, Mis actualizaciones desde hace pocos días en Google Scholar nos recuerda que una de las exigencias más básicas que se le pueden pedir a un investigador o a un doctorando (como ¿bromeábamos? el otro día: una persona o un becario), es que esté al día de lo que se cuece en su campo. También es ésta una de las pesadillas recurrentes del doctorando, ¿se me habrá pasado citar en este paper algún artículo relevante? ¿habrá algo nuevo sobre este tema? O incluso peor, el gran pecado capital, ¿¿¿¡¡habrá dicho algo sobre este tema mi director de tesis y no le cito!!???

La Familia Scholar en español

Pero, ¿es posible estar al día de TODO lo que se publica en mi tema de interés? La respuesta es NO. Pero, ¿es posible estar al día de lo MÁS RELEVANTE que se publica en mi campo? La respuesta, con un cierto margen de error, es SÍ.

La cantidad de publicaciones que cada semana surgen dentro de un determinado campo es prácticamente inmanejable. En bibliometría por ejemplo es fácil encontrar cada semana del orden de 50 nuevos trabajos accesibles electrónicamente. Esto es absolutamente inabarcable por cualquiera, por lo que se hace necesario gestionar y filtrar este flujo de nuevos artículos.

En mi caso, supongo que como el muchas personas, uso una estrategia combinada, basada en las suscripciones vía RSS a las tablas de contenido de las revistas centrales de mi campo (la mayor parte de publicaciones relevantes dentro de una especialidad se publican en unas pocas revistas), junto a alertas periódicas de búsquedas predeterminadas en Google Scholar. Si a esto le sumamos los interesantes enlaces que se comparten vía Twitter, y los artículos que se referencian en las listas de correo específicas (SigMetrics, Scholarly Communication), y lo aderezamos con los sumarios de la Revista Española de Documentación Científica y de El Profesional de la Información que llegan periódicamente a través de Iwetel, tenemos un conjunto importante de documentos potenciales que leer.

Tengo que decir que de todos estos trabajos mensualmente quizá descargo un máximo de 10-12, de lo que probablemente leeré con suerte la mitad. La otra mitad dormirá el sueño de los justos en Mendeley, esperando quizá mejor ocasión para sacar la cabeza. La fuente de publicación es un criterio central para filtrar estos trabajos. A no ser que sean absolutamente centrales para alguno de los temas de mi interés, los capítulos de libro, los congresos, y los artículos publicados en revistas NO ISI quedan automáticamente descartados. No es nada personal, es un criterio.

Sugerencias de Scholar Updates, como véis muy pertinentesEn este contexto, la aparición de Google Updates, el producto basado en Google Scholar que sugiere lecturas académicas a partir de nuestro propio perfil cientifico, puede resultar un poco redundante para las personas que tienen un sistema bastante estructurado para localizar nueva información relevante, aunque muy útil para otras. Es un hecho que las lecturas que recomienda, como se aprecia en el pantallazo, son pertinentes (si bien el algoritmo que aplican parece bastante conservador) y su potencial es muy interesante. Aunque en algún blog piden que se pueda filtrar por artículos en acceso abierto, a mí me parecería más útil combinar las sugerencias de lectura con Google Scholar Metrics (aunque ya sabemos que es un producto poco riguroso [pdf]) de manera que sólo se mostraran alertas provenientes de revistas con un índice h superior a un umbral que estableciera el usuario, evitando así el ruido de los artículos publicados en revistas de escaso alcance. En este sentido hay que señalar que los dos grandes productos del ramo (Scopus, Web of Science) tampoco han conseguido crear sistemas de alerta y filtrado basados en la relevancia de las fuentes.

En definitiva, si algo necesitan los investigadores no son más fuentes, sino mejores sistemas de filtrado de información relevante. Ah, y por supuesto, más tiempo.

Análisis de Google Scholar y sus productos

23 jul

Acaba de publicarse en El Profesional de la Información un artículo en el que evaluamos Google Scholar Metrics, el nuevo y decepcionante producto bibliométrico de la compañía de Mountain View. Este trabajo en la versión resumida y pulida de diversos working papers publicados en los últimos meses, y que hemos ido difundiendo convenientemente a través de las listas de correo profesionales, y del blog ec3noticias, y que, siguiendo nuestra política habitual, pueden encontrarse en acceso abierto. Este trabajo, además, se puede encontrar tanto en español como en inglés.

Delgado-López-Cózar, E., & Cabezas-Clavijo, Á. (2012). Google Scholar Metrics: an unreliable tool for assessing scientific journals. El Profesional de la Información, 21(4), 419-427. doi:10.3145/epi.2012.jul.15

Esta línea de investigación, dirigida por Emilio Delgado, no es nueva en el grupo de investigación, ya que comenzó en el año 2009 [pdf], aunque mi participación en los distintos trabajos sí es más reciente. Listo por aquí a modo de cuaderno de a bordo los trabajos sobre Google Scholar y sus productos (Citations, Metrics) en los que he intervenido, con acceso al texto completo, por si a alguien le interesa echarle un vistazo.

Cabezas-Clavijo, Á., & Torres-Salinas, D. (2012). Google scholar citations y la emergencia de nuevos actores en la evaluación de la investigación. Anuario ThinkEPI, 6, 147-153.

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). Scholar Metrics: the impact of journals according to Google, just an amusement or a valid scientific tool? EC3 Working Papers, (1).

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). Las revistas españolas de Ciencias Sociales y Jurídicas en Google Scholar Metrics , ¿están todas las que son? EC3 Working Papers, (2).

Cabezas-Clavijo, Á., & Delgado-López-Cózar, E. (2012). ¿Es posible usar Google Scholar para evaluar a las revistas científicas nacionales en los ámbitos de Ciencias Sociales y Jurídicas? El caso de las revistas españolas. EC3 Working Papers, (3).

Delgado López-Cózar, E., Marcos Cartagena, D., Cabezas Clavijo, A., Jiménez Contreras, E., & Ruiz Pérez, R. (2012). Índice H de las revistas españolas de Ciencias Jurídicas según Google Scholar (2001-2010).

Delgado López-Cózar, E., Marcos Cartagena, D., Cabezas Clavijo, A., Jiménez Contreras, E., & Ruiz Pérez, R. (2012). Índice H de las revistas españolas de Ciencias Sociales según Google Scholar (2001-2010).

Las revistas españolas en los JCR 2011

29 jun

Acaban de publicarse, como cada año por estas fechas los factores de impacto de las revistas científicas correspondientes al año 2011. Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI), y 54 al de Sociales (SSCI) -cinco están en ambos índices-, lo que significa en el caso del SCI cinco, y en el del SSCI seis dos revistas más que el año anterior.

En lo que respecta a las revistas de Documentación nacionales, la Revista Española de Documentación Científica, y El Profesional de la Información, ambas se mantienen en el tercer cuartil en función de su índice de impacto. La primera aumenta algo sus registros, hasta el 0,574 (desde el 0,489 del año anterior), mejorando también su posición (ahora es la 50 de 83, antes la 53), mientras que en el caso de EPI ha descendido ligeramente su índice de impacto, desde el 0,375 hasta el 0,326, y pierde algunas posiciones respecto al año anterior (posición 62, antes 56), quedando a las puertas del último cuartil. En los puestos finales encontramos tambien a revistas iberoamericanas, como la mexicana Investigación Bibliotecológica, o las brasileñas Perspectivas em Ciencia da InformacaoInformacao & Sociedade-EstudosTransinformacao. En definitiva, continuidad respecto al año anterior.

El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, y que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). El lector suspicaz puede indagar en este súbito aumento, y comprobar que su tasa de autocitación no es muy alta. Sin embargo, otro dato sí resultará más sospechoso, como es el desconocido indicador bibliométrico vida media de las referencias citadas (cited half-life), que es 2,3, la tasa menor de las revistas españolas, y también la menor de las revistas en su categoría temática (donde la media es de más de diez). El lector suspicaz podría entonces maravillarse de la casualidad que supone que la gran parte de las citas que recibe esta revista entre justo dentro del periodo que se usa para el cálculo del factor de impacto.

Otros datos a resaltar, ya a nivel internacional, son que Nature sigue por encima de Science, aunque ambas revistas apenas experimentan variaciones en sus impactos, que por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780), o que PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro.

Además, presumo que la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90%, y half-life de 1,5) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.

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Más: Hoy se ha publicado el nuevo JCR 2011, por La Mula Francis, JCR 2011 – Comunicación, por Rafael Repiso, y Revistas españolas de educación en el JCR 2011 (ranking actualizado), por Francesc Esteve.

Un año antes: Las revistas españolas en los JCR 2010.

Cómo (no) tuitear conferencias

28 may

La avalancha de conferencias, jornadas, seminarios y eventos que sacude a la comunidad documental, y la popularización de twitter como arma de difusión masiva de lo que en ellas se dice me ha sugerido esta entrada, algo alejada de los temas que aquí trato. La idea es mejorar la difusión de los eventos, tomando algunas pocas precauciones, para hacer más efectiva la comunicación, y no torturar a los sufridos seguidores de conferencias via twitter.

Vaya por delante mi aprecio a la gente que va a seminarios, foros y conferencias y se molesta en difundir lo que en ellas se dice a las personas que no pueden asisitir. Me parece una excelente herramienta para estar actualizado sin necesidad de salir de la casa o del despacho, o de abandonar el quehacer diario. Pero creo que hay dos aspectos francamente mejorables, la elección de hashtags o etiquetas, y lo relativo a los usarios, tanto los transmisores de conferencias como los mencionados como ponentes.

Hashtags

hash tagUna herramientas imprescindible es el hashtag, etiqueta o palabras clave de un evento. De un tiempo a esta parte los organizadores de los eventos anuncian junto al programa y demás detalles de la conferencia el hashtag bajo el que se podrá seguir en twitter el evento. Esta idea es magnífica y ya son pocas las conferencias que no anuncian la palabra clave que permitirá su seguimiento. Sin embargo, suele haber cierta confusión en su establecimiento. Lo ideal es elegir etiquetas cortas, sin tildes, símbolos, guiones, o números que pudieran confundir a los usuarios que difunden la información. Es decir, cualquier elemento que pueda hacer interferir la comunicación debe ser eliminado.

No hay que olvidar asimismo que en las conferencias se tuitea a alta velocidad, generalmente desde dispositivos de reducido tamaño, por lo que la elección de hashtags largas o con símbolos retrasan y complican el tuiteo. Además llevan a confusion. Dos ejemplos recientes (no se me molesten) son #iconobibliometría y #ANECA_CNEAI_US Ambas son excesivamente largas y hacen uso de símbolos; en el primer caso de tildes (twitter trata las palabras con tilde y sin ella en la misma búsqueda, por lo que no es necesario, ya que retrasa al que escribe), y en el segundo por el uso de guiones bajos. No hay que olvidar además que estamos limitados a los 140 caracteres de rigor por lo que los 18 del primer hashtag y los 15 del segundo se antojan excesivos.

Asimismo hay que evitar la inclusión de fechas en la etiqueta, ya que llevan a confusión. Un ejemplo ocurrió en las pasadas jornadas CRECS, donde se tuiteó con las etiquetas #crecs2012 y #crecs12, así como #crecs. Ésta última parecía, desde luego, la más adecuada.

Usuarios

A medida que académicos y bibliotecarios se van haciendo con un hueco en twitter, es frecuente ya que el ponente tenga una cuenta en la red social, y que los transmisores de la conferencia le citen por su nombre de usuario en la misma. Esto, además de ser un poco fatigoso para seguirlo, consume una buena cantidad de caracteres (los usuarios más nuevos además tienden a tener nombres más largos), y deja menos espacio para transmitir el mensaje. Una buena práctica es citarlo al comienzo del evento

“Comienza la conferencia de @fulanitopalotes en #crecs”

y luego mencionarlo por sus iniciales

“No hay bibliómetra bueno – Polémico, como siempre, FP en #crecs”

Si se cita al usuario nunca hay que hacerlo al comienzo del tweet, ya que éste solo lo leerán dicho usuario y los que tengamos en común (además de los que estén siguiendo la hashtag). En este caso se recomienda poner un punto delante del usuario para que el mensaje llegue a todos nuestros seguidores

“.@fulanitopalotes dice que no hay bibliómetra bueno #crecs”

Finalmente, si somos asiduos retransmisores de conferencias, es muy buena práctica crear una cuenta exclusivamente para la difusión de los eventos, de modo que no torturemos a nuestros seguidores con decenas de tuits en unos pocos minutos. Esto lo hace por ejemplo, con muy buen tino Dídac Margaix desde @dma_jornadas, y menciona lo más relevante desde su cuenta principal @didacm. En cualquier caso si sigues a usuarios que te inundan el timeline, herramientas como Tweetdeck permiten excluir determinadas hashtags o a usuarios hiperactivos.

De nuevo, espero que nadie se haya molestado con esta entrada. Probablemente estos consejos no sean nada originales, pero creo que tomando estas pequeñas precauciones, la difusión de congresos y seminarios en el área de Documentación sería mucho más efectiva.

Promocionar nuestra investigación: Academic SEO o márketing para cientificos

30 abr

Para muchos científicos su labor acaba cuando publican un paper en una revista científica, sin preocuparse acerca de la difusión de dicha investigación ni de la posible audiencia a la que llega su trabajo. A muchos no parece importarles que su paper, tan costosamente trabajado, alcance apenas a unos pocos lectores. En un contexto en el que se publican en torno a 800.000 artículos al año (Nature Materials, 2012), esperar que el lector se tropiece con él (sobre todo si éste no se publica en una de las revistas centrales de la disciplina) sin un poco de ayuda parece poco factible.

Con la popularizacion de la comunicación científica online y la llegada de las redes sociales al mundo cientifico, promocionar la investigación que uno realiza se hace muy sencillo. Son varias las formas de difundir el trabajo; desde la estrategia de difusión de los trabajos cientificos en la web 2.0 que proponen Torres y Delgado (2009), al academic seo de Jason Hoyt o el márketing para científicos que postula Marc Kuchner. La disponibilidad de los trabajos es otro factor esencial. Evans (2008) demostró que la disponibilidad de los materiales online es uno de los aspectos clave para que se usen. Ahora habría que añadir que el hecho de que se encuentre de forma gratuita y libre, y de que aparezcan bien situados en Google o Google Scholar también ayuda a su acceso por parte de los lectores interesados.

marketing for scientistsEs de agradecer que en España, mientras algunas revistas publican los trabajos sin informar de ello siquiera a sus propios autores (hablo de alguna revista de Comunicación), otras se preocupan de que éstos den la máxima visibilidad posible a los artículos, beneficiando a revista (factor de impacto) y a autor (citas, visibilidad). Al mismo tiempo que el mes pasado El Profesional de la Información publicaba online nuestro último trabajo, se nos animaba a los autores de artículos en dicho número a difundir al máximo nuestra labor, enviando copias a nuestros colegas y depositandolo en repositorios open access, lo cual supone un empujón para la visibilidad de los trabajos.

Cada vez hay más ejemplos de academic seo en la  literatura científica. Por mencionar algunos, Terras (2012) demuestra como la combinación de estos dos factores (difusión + open access) incrementa sustancialmente la descarga de sus trabajos, Hoyt (2010) señala la importancia de conocer los algoritmos de los buscadores para sacarle el máximo partido y obtener mayor visibilidad, Beel et al (2010) ofrece consejos para optimizar nuestros papers en Google Scholar mientras que Norman (2012) incide en la idea de que escribir buenos abstracts y títulos para ser encontrados por los buscadores, y difundir al máximo los trabajos, son factores esenciales para incrementar la visibilidad y el impacto de los mismos.

Es posible que estas estrategias no impresionen a científicos senior, que están ya suficientemente ocupados en publicar en buenas revistas y en obtener financiación para mantener el laboratorio y realizar proyectos, pero parece esencial para los jóvenes investigadores que (por supuesto, además de construir un buen cv) deben prestar especial atención a difundir su trabajo y hacerse visible para futuros empleadores. Maximizar la difusión de nuestros trabajos (sin ser unos spammers) y hacerlos disponibles a todo aquel que esté interesado, son hoy por hoy, aspectos esenciales en la comunicación de la ciencia.

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