Acaban de publicarse, como cada año por estas fechas los factores de impacto de las revistas científicas correspondientes al año 2011. Los JCR de Thomson Reuters recogen este año el índice de impacto de 10677 publicaciones, de los cuales 528 lo reciben por vez primera. Son 127 las revistas españolas incluidas, en concreto 78 revistas corresponden al índice de Ciencias (SCI), y 54 al de Sociales (SSCI) -cinco están en ambos índices-, lo que significa en el caso del SCI cinco, y en el del SSCI seis dos revistas más que el año anterior.
En lo que respecta a las revistas de Documentación nacionales, la Revista Española de Documentación Científica, y El Profesional de la Información, ambas se mantienen en el tercer cuartil en función de su índice de impacto. La primera aumenta algo sus registros, hasta el 0,574 (desde el 0,489 del año anterior), mejorando también su posición (ahora es la 50 de 83, antes la 53), mientras que en el caso de EPI ha descendido ligeramente su índice de impacto, desde el 0,375 hasta el 0,326, y pierde algunas posiciones respecto al año anterior (posición 62, antes 56), quedando a las puertas del último cuartil. En los puestos finales encontramos tambien a revistas iberoamericanas, como la mexicana Investigación Bibliotecológica, o las brasileñas Perspectivas em Ciencia da Informacao, Informacao & Sociedade-Estudos y Transinformacao. En definitiva, continuidad respecto al año anterior.
El dato anómalo en lo que respecta a las revistas españolas lo encontramos este año en la Revista de Psicodidáctica, editada por la Universidad del País Vasco, y que ha aumentado su factor de impacto espectacularmente, desde el 0,815 hasta el 2,667, alzándose a la sexta posición en su categoría (Psychology, Educational). El lector suspicaz puede indagar en este súbito aumento, y comprobar que su tasa de autocitación no es muy alta. Sin embargo, otro dato sí resultará más sospechoso, como es el desconocido indicador bibliométrico vida media de las referencias citadas (cited half-life), que es 2,3, la tasa menor de las revistas españolas, y también la menor de las revistas en su categoría temática (donde la media es de más de diez). El lector suspicaz podría entonces maravillarse de la casualidad que supone que la gran parte de las citas que recibe esta revista entre justo dentro del periodo que se usa para el cálculo del factor de impacto.
Otros datos a resaltar, ya a nivel internacional, son que Nature sigue por encima de Science, aunque ambas revistas apenas experimentan variaciones en sus impactos, que por vez primera una revista supera los 100 puntos de factor de impacto (CA – A Cancer Journal for Clinicians; 101,780), o que PLoS One, pese a su absurda política de publicación indiscriminada se mantiene con un índice por encima de cuatro.
Además, presumo que la polémica este año la podemos tener con la desconocida revista turca Energy Education Science and Technology que alcanza un impacto de más de 31 puntos, por encima de Science, y que con una evidente falta de escrúpulos (autocitación del 90%, y half-life de 1,5) es la candidata número uno a ser expulsada del ISI ipso facto.
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Más: Hoy se ha publicado el nuevo JCR 2011, por La Mula Francis, JCR 2011 – Comunicación, por Rafael Repiso, y Revistas españolas de educación en el JCR 2011 (ranking actualizado), por Francesc Esteve.
Un año antes: Las revistas españolas en los JCR 2010.
Una herramientas imprescindible es el hashtag, etiqueta o palabras clave de un evento. De un tiempo a esta parte los organizadores de los eventos anuncian junto al programa y demás detalles de la conferencia el hashtag bajo el que se podrá seguir en twitter el evento. Esta idea es magnífica y ya son pocas las conferencias que no anuncian la palabra clave que permitirá su seguimiento. Sin embargo, suele haber cierta confusión en su establecimiento. Lo ideal es elegir etiquetas cortas, sin tildes, símbolos, guiones, o números que pudieran confundir a los usuarios que difunden la información. Es decir, cualquier elemento que pueda hacer interferir la comunicación debe ser eliminado. 




