Tag Archives: slow science

Ciencia 2.0 y “slow science”

2 oct

El movimiento de la ciencia 2.0 y las múltiples herramientas y aplicaciones que beben de este concepto sigue en boga con la aparición de nuevas iniciativas. Siguen naciendo redes sociales científicas, como Iam researcher, desarrollándose apps para teléfonos móviles, como las múltiples que hacen uso de Mendeley, o se construyen aplicaciones encaminadas a la evaluación de autores individuales sobre la base del uso de los trabajos, como ScienceCard. Esta última aplicación es una especie de metaproducto que agrega el uso y la citación de los trabajos académicos en webs como MS Academic Search, Scopus o Citeulike, haciendo uso de las APIs de las diferentes organizaciones.

Hacer metaproductos parece ahora una tendencia en el mundo de la comunicación científica, donde encontramos ejemplos recientes como el Portal de Portales Latindex en cuanto a los repositorios, o la Clasificación CIRC en bibliometría. Cierto que muchas de las aplicaciones 2.0 están condenadas al fracaso dado la escasa masa crítica que alcanzan, pero también parece que otras van consolidándose firmemente e integrándose en el circuito de trabajo de los científicos. En España el reciente lanzamiento de la versión actualizada de la Ciencia 2.0 de REBIUN (con traducción al inglés) o las funcionalidades sociales que plantea implementar Dialnet demuestran que sigue siendo un tema de interés académico.

Por otra parte, y en oposición a esto, surge una tendencia muy interesante que se denomina slow science (y que parece que tiene sus origenes en nuestro queridísimo Eugene Garfield) y que reclama tiempo para hacer ciencia de calidad, para experimentar y para equivocarse. En el manifiesto de la ciencia lenta se puede leer We are scientists. We don’t blog. We don’t twitter. We take our time [Somos científicos. No blogueamos. No tuiteamos. Nos tomamos nuestro tiempo], algo que contrasta enormemente con la visión de revistas como PLoS One cuyo objetivo es acelerar la publicación de la ciencia y en general de muchas plataformas científicas que hacen públicas las investigaciones en cuanto han sido aceptadas para su publicación.

Lo cierto es que cada vez hay más investigadores que hacen uso de aplicaciones como twitter (como demuestra por ejemplo este manual de twitter para académicos) tanto para comunicar y difundir investigaciones, como para divulgar noticias científicas o como fuente inmejorable para estudiar patrones y conductas sociales, pero no está de más recordar que se tardan años en armar buenos proyectos, realizar experimentos, testear hipótesis, analizar datos e interpretar los resultados. Los investigadores de los famosos neutrinos sin ir más lejos han estado más de seis meses sin hacer públicos sus resultados buscando posibles errores en sus extraordinarios resultados. Sin embargo, los casos que periódicamente sacan a la luz blogs como Retractation Watch demuestran que la ciencia no siempre se hace con este deseable rigor.

A mí me parece que la ciencia 2.0 y la slow science no son conceptos antagónicos, y que se puede hacer uso de todas las herramientas a nuestro alcance para comunicar y hacer más accesibles las investigaciones, a la vez que realizar los experimentos y su comunicación con la máxima seriedad. La disponibilidad de cada vez más ciencia a un click y la facilidad para su comunicación es un gran activo, y no puede debilitar la labor de los científicos, sino que debe acompañarla e impulsarla. Con el máximo rigor.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 301 seguidores

%d personas les gusta esto: